Cuando no perdonamos, las emociones negativas se instalan en nosotros y pueden afectar a muchos ámbitos de nuestra vida diaria.
Fuente: www.hacerfamilia.com
En un principio, puede resultarnos muy difícil perdonar, pero en lo más profundo, perdonar es posible siempre que se desee y se tenga la voluntad propia de querer ser libre de ese sufrimiento. Perdonar te hace un gran favor a ti mismo. ¿Qué significa saber perdonar y por qué es tan difícil hacerlo de verdad? Perdonar significa saber darse a uno mismo libertad y amor. Saber perdonar significa aceptar las circunstancias en su totalidad, pero como todos sabemos, a veces la aceptación es difícil y se nos hace cuesta arriba.
Para aprender a perdonar es necesario seguir estos cuatro pasos:
- El deseo. Es querer el perdón para ser libres. Es desear ser libre, es estar libre de sufrimiento. El deseo nos moviliza, y eso nos llevará a buscar las herramientas de las que disponemos para hacerlo.
- Reconocer las emociones que sentimos. Es conectar con el enfado, con la rabia, con la injusticia. Es reconocer y aceptar lo que sentimos, lo que no significa dejarlo dentro de nosotros y no hacer nada, al contrario, es escuchar lo que sentimos y responsabilizarnos de ello. Somos responsables de lo que hacemos con nuestras emociones.
- Tras responsabilizarnos de lo que sentimos, tomar acción. Responsabilizarme de lo que siento me llevará a aceptar que solo yo mismo tengo el poder de ser libre. Si me responsabilizo, decido qué hacer con las emociones. Las emociones no podemos controlarlas, pero sí que podemos cambiar qué hacemos como consecuencia de ellas. Pero si no me responsabilizo, la rabia me lleva a más rabia, el enfado a más enfado… y así con todas las emociones. Cuando me responsabilizo, soy yo quien decide qué hago con ellas, pese a que están presentes. ¿Decido seguir sufriendo o decido ser libre y feliz?
- Aceptación y perdón. Es llegar a aceptar las circunstancias en su totalidad, reconocerlas como tal y perdonarlas. En este punto, experimentamos la libertad y el valor de sentirnos libres de sufrimiento. El mayor beneficio del perdón es que nos hace libres, libres de sufrir por esa circunstancia y aprender de ella. Perdonar es hacernos un favor a nosotros mismos, por tanto, ya que reconocernos como personas capaces de gestionar lo que sentimos implica tener el control para liberarnos de lo que nos hace sufrif.


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