El perdón es muy importante. Aceptar nuestros propios errores, y los de los demás, es el primer paso para poder seguir evolucionando como personas. Los rencores nos envenenan el alma y nos impiden alcanzar lo que queremos. Por ello, es fundamental saber perdonar.
El perdón no cambia el pasado, pero sí amplía nuestro futuro. Nos abre las puertas frente a nuevos obstáculos u oportunidades que se nos presentan en la vida. Nunca es una casualidad, sino un acto humano. Si perdonamos de verdad, en realidad, estamos realizando un sinsentido, porque no hay explicación racional de por qué perdonamos. No hay lógica ni justificación por mucho que, en ocasiones, lo enmascaremos con «te perdono porque…». Y, por supuesto, perdonar no es un signo de debilidad ni tampoco de olvido de lo que nos ha hecho daño.
Podemos decir que el perdón es la aceptación de algo que ha ocurrido, sin sentir sed de venganza y ser conscientes de que no queremos separarnos de nuestro ofensor. Es por esto que hacemos el esfuerzo de tener una mano a la que agarrarnos y dejar fluir lo que sentimos, aunque nos hayan dañado.
Todos hemos pasado por situaciones sentimentales, familiares o de amistad complicadas, en las que hemos salido muy perjudicados y que, puede que quizá, aún no hayamos perdonado. Por ello, vamos a explicar unos sencillos pasos para logar perdonar:
- Para poder perdonar, lo primero que hay que hacer es pasar por la etapa de asmilación e interiorización del dolor. Darnos tiempo a nosotros mismos para saber cómo debemos actuar. No se trata de marcarnos un límite temporal para tomar una decisión, sino simplemente dejarnos a nosotros mismos un poco de espacio.
- El segundo paso es conseguir un estado de conciencia y perdonarnos por lo que hayamos podido hacer. Eliminar la ira, la idea de venganza, los reproches, etc.
- Posteriormente, hemos de ofrecer nuestro perdón al ofensor. Con esto no queremos decir que seamos nosotros quienes pedimos perdón (que también puede ser), sino que seamos capaces de aceptar las disculpas que nos piden. Tampoco es necesario que hablemos con esa persona y le digamos explícitamente que le hemos perdonado. Es posible que lo hagamos en nuestro interior pero aún no nos veamos capacitados para hablarlo.
- Es importante entender, también, que el proceso de perdonar no es milagroso ni mágico, ni tampoco promete hacernos olvidar el daño causado, simplemente, saber gestionarlo.

Beneficios de perdonar
A lo largo de nuestra vida vamos a sufrir ofensas y daños, porque, de hecho, esa es su esencia. Sin embargo, como hemos comentado, el perdón nos permite aprender a gestionar nuestro dolor y nos genera una serie de beneficios:
- Nos protege del estrés.
- Nuestro corazón se vuelve más sano.
- Mejoramos nuestro carácter.
- Reducimos el dolor.
- Nuestro sueño es más reparador.
- Nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con los demás.
El daño siempre va a estar ahí, pero el sufrirlo en mayor o menor grado está en nuestra mano. El orgullo es una de las peores cualidades que nos pueden caracterizar… y la vida es demasiado corta como para echar de menos (e incluso Justin Bieber sabe que nunca es demasiado tarde para pedir pedón).


Comentarios recientes