El perdón es muy importante. Aceptar nuestros propios errores, y los de los demás, es el primer paso para poder seguir evolucionando como personas.
En alquimia se denomina transmutación o trasmutación al proceso que consiste en la conversión de un elemento químico en otro. Transmutar consiste en transformar algo en otra cosa de naturaleza superior. Esto se ve claramente en el empeño de los alquimistas por convertir el plomo en oro.
Más allá del plano físico, en el plano espiritual, los alquimistas hacían lo mismo tratando de transmutar la naturaleza humana en naturaleza divina, significando esto el cambio de lo ilusorio a lo real, de lo inconsciente a lo consciente, de las tinieblas de la ignorancia a la luz de la verdad, de lo mortal a lo inmortal.
En el Kybalion podemos leer: «La mente, así como todos los metales y demás elementos, puede ser transmutada de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.”
El fin último al que aspiraba un alquimista era conseguir realizar la “Gran Obra”. Esta no consistía en una acción material, sino que era, ante todo, la creación del hombre por sí mismo, la conquista interior uno mismo y la conquista de la verdadera libertad en Dios.
Nuestra vida está en constante cambio y transformación. Hasta la muerte, el cambio es continuo y oponerse a ello es necedad. Cambiar es evolucionar. No siempre evolucionamos en la buena dirección, y es por ello por lo que para mejorar en un sentido más humano, es necesario aplicar el arte de transmutar el Ser.
El proceso alquímico de transmutación nos invita a tomar las heridas interiores de nuestra vida y convertirlas en otra cosa de una naturaleza más elevada y mejor. Se trata de modificar paso a paso los aspectos negativos que hay en el interior por algo positivo: emociones (odio, rencor, enojo, apatía), pensamientos (baja autoestima), paradigmas o esquemas y creencias creados por nuestra personalidad a lo largo de la vida que ahora resultan obsoletos. Transmutar el alma es un proceso de depuración consciente que consiste en dejar atrás y cambiar aspectos de la vida que ya no funcionan.
La ayuda máxima en este proceso de cambio para los alquimistas se encontraba en la famosa piedra filosofal. En la transmutación interior, este crisol potenciador de cambios sería el perdón. Perdonar nos transforma de manera radical, hasta el punto en que lo negativo puede convertirse en oro, en algo que puede enriquecer nuestro interior y mejorar nuestra vida.


Comentarios recientes